Hay muchas opciones a tener en cuenta a la hora de abordar la decoración de oficinas: planificar y distribuir las áreas, estudiar las opciones de iluminación, seleccionar las posibilidades de mobiliario y pensar en algo muy importante: otorgarle personalidad y funcionalidad.

Entrada, recepción, mamparas, despachos, salas de reuniones, pasillos, office, baños, zona de descanso, showroom… Cada espacio debe ser tratado de acuerdo a su uso, visibilidad y privacidad.

Decoración de oficinas
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Decoración de oficinas

Lógicamente, la imagen corporativa de la empresa marcará la línea gráfica a seguir… pero sin abusar. No vayamos a caer en crear un espacio demasiado “uniformado”, monótono, frío, sin emociones y dominado por un solo color.

Hay que pensar, pues, en los que vamos a ocupar estas instalaciones a diario y, seguro, durante todas las horas del mundo. Por tanto, además de los elementos corporativos e identificativos de nuestra empresa, necesitaremos aportar dosis de frescura, dinamismo, animación, motivación, confortabilidad y hospitalidad.

Finalmente, cuando hablamos de decoración de oficinas también debemos hacerle un hueco a la funcionalidad. Es decir, facilitar la comunicación y los flujos de trabajo en función de nuestra actividad.

En definitiva, hay que tener en cuenta tres aspectos esenciales:

1.- La imagen corporativa

2.- La decoración

3.- La funcionalidad

¿Y cómo afrontamos todo esto?

La imagen corporativa

Nuestra imagen de marca, como factor identificador, debe ser visible principalmente para los visitantes. No es cuestión de que los “inquilinos” de cada día quedemos envueltos en nuestra propia imagen corporativa. Por lo tanto, para empezar tenemos que pensar en qué necesitamos para identificarnos ante nuestras visitas. En el directorio del edificio, si lo hubiera, una placa, y en la puerta de la oficina, otra.

Este tipo de identificadores suelen producirse en metacrilato, aunque también se utilizan placas de pvc, aluminio o madera.

Ya en el interior, la recepción ha de respirar imagen de empresa a través del logotipo y de los colores corporativos. Lógicamente, las dimensiones del espacio determinarán la cantidad de “corporativismo” que debemos mostrar. El logotipo de recepción tanto se puede aplicar en la pared trasera del mostrador de recepción, en el frontal del propio mostrador o en una pared lateral, y puede ser corpóreo, en vinilo de corte o en caja de luz retroiluminada. Todo dependerá del grado de visibilidad que se quiere conseguir y, obviamente, del presupuesto, ya que cada uno de estos acabados tiene precios muy diferentes.

A partir de este punto, podemos usar nuestro logo en la sala de reuniones -ya que es una zona donde recibiremos a clientes y proveedores- o utilizar algún recurso corporativo para crear una gráfica que se aplicará en las mamparas de vidrio que dividen las salas, aspecto que trataremos más adelante.

Al margen de estas premisas, siempre que tratamos el tema de decoración de oficinas, recomendamos no abusar de nuestra propia imagen de empresa en otras dependencias, simplemente porque antes que un diseño gráfico con nuestra marca como protagonista, siempre es más agradable ver alguna imagen, ya sea una fotografía o una ilustración, porque seguramente nos aportará más sensaciones.

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La decoración de oficinas

Este es un aspecto sobre el que hay que meditar un buen rato, ya que se trata de aplicar imágenes que veremos a diario.

Imaginaos el momento en que, sumidos en una total concentración, estamos planificando un proyecto, redactando una propuesta o preparando un presupuesto para un cliente. Levantamos la vista. ¿Qué queremos ver? Sí, exactamente. Algo que nos sugiera un estado anímico positivo, que nos transporte a aquel lugar en el que, sin discusión, preferiríamos estar en aquel momento.

¿Cómo podemos conseguir esta sensación?

Aquí es donde entra el poder de la gráfica decorativa.

Decorar con fotografías

En nuestra opinión, en estos casos resulta interesante decidirse por imágenes originales, diferentes. Esto significa que cuanto más alejada de los tópicos sea la imagen, más sugerentes serán las sensaciones que nos produzcan. Imaginad que tenemos una oficina en París. ¿Deberíamos decorar una sala o despacho con una imagen de la torre Eiffel dominando la escena? Rotundamente no. La idea es que la imagen elegida no nos aporte toda la información al primer golpe de vista. Pero si insistimos en que este símbolo de la ciudad siga siendo un sujeto insustituible de nuestra decoración, ¿por qué no usar una imagen ampliada de un detalle de su estructura en la que conviven impresionantes remaches y elementos ornamentales con grabados de los nombres de científicos, filósofos, músicos e ingenieros franceses? La imagen de la torre ya la tenemos asimilada en nuestro subconsciente, pero si vemos una foto más artística de un detalle de la estructura y de los muchos elementos que la componen, nos sugerirá mucho más y cada vez que la veamos la observaremos de una forma diferente.

Así, en la decoración de oficinas, en pasillos, salas o despachos, la idea es inclinarse por paneles o cuadros de imágenes más artísticas, a veces un poco abstractas.

La decoración de la recepción o la sala de espera, sin embargo, sugiere un tratamiento diferente.

Sigamos imaginando que nuestra oficina está en París y que en la sala de espera ponemos una fotografía panorámica de la ciudad. Mientras nuestras visitas esperan, se pueden entretener mirando cada detalle de esta foto, intentando identificar edificios conocidos, incluso su casa… Una buena manera de hacer la espera agradable y motivo para romper el hielo una vez se recibe a la persona, mientras se comentan lo que se ve en la foto.

Ello no significa que a la hora de escoger las fotos tengamos que renunciar a las imágenes relacionadas con nuestra actividad comercial. Siempre puede ser bueno representar
nuestros productos o servicios, pero lo recomendable es conseguir que sea de una forma más artística, huyendo de las típicas fotografías industriales, de producción o producto, que no aportan sensaciones diferentes a los que, precisamente, conviven diariamente con estos productos.

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Crear ambientes

Otra opción que tenemos a la hora de afrontar la decoración de oficinas es la de crear ambientes a través de imágenes sugerentes, que envuelvan, que provoquen buenas sensaciones una vez dentro despacho y, especialmente, en salas de reuniones.

En este caso estamos hablando de impresión de fotomurales con imágenes que, ya sean de naturaleza o de ciudades, consigan envolver al sujeto y producirle una corriente positiva.

En este caso, los fotomurales se aplican en toda la pared, de extremo a extremo y de suelo a techo, y pretenden simular una escena singular, para que el sujeto sienta que su mesa está en un espacio que, para nada, es el de un puesto de trabajo en una oficina. Bosques, playas, ríos, valles, jardines, pasarelas, caminos o grandes avenidas, siempre con mucha profundidad o con un evidente punto de fuga.

Estas fotografías, realizadas especialmente para su aplicación con una resolución excepcional en súper gran formato, se imprimen sobre vinilo de alta calidad y larga durabilidad, con un laminado protector, y se aplican directamente a la pared para generar efectos impresionantes que, sin lugar a dudas, transforman el ambiente y hacen que la jornada de trabajo sea un poquito menos dura.

Este tipo de aplicaciones también pueden ser muy útiles para instalar en las cocinas y offices que ya abundan en muchas oficinas, igual que las salas de descanso o de creatividad. En estos casos se puede ser más atrevido a la hora de diseñar el tipo de gráfica a aplicar.

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Decorar con tipografía

… Y, ¿qué tal unas palabritas?

En la decoración de ofóicinas está muy bien provocar buenas sensaciones con fotografías de cualquier temática y en cualquier formato. Pero… ¿Y unas palabras?

¡Cuán sugerente, provocadora y decorativa puede resultar una frase aplicada en una pared!

Esta es otra de las opciones que podemos recomendar a la hora de decorar una sala o un pasillo. Frases motivadoras, frases lapidarias, frases de genios o famosos, frases que esconden una incógnita, frases que hacen pensar… La cuestión es que la frase elegida se componga adecuadamente y con una buena tipografía, para que, además de transmitir el mensaje, lograr un efecto decorativo. Cualquiera que sea la frase, se puede producir en vinilo de corte, o con material rígido troquelado para aplicar a la pared.

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Las mamparas de vidrio

Frecuentemente, las separaciones entre despachos suelen ser de vidrio. Ello aporta luminosidad a la oficina pero en algunos casos le resta privacidad.

La idea es aplicarle vinilos traslúcidos o al ácido, que dejan pasar la luz sin que uno se sienta observado por todos lados. Es muy habitual el uso de estos vinilos, con los que se hacen franjas que la mayoría de las veces resultan sosas y serias, sin personalidad. Por ello hay que aprovechar la gran ventaja de estos vinilos: que se pueden imprimir y cortar. Con ello y una buena dosis de creatividad se consiguen unos efectos muy agradables que incluso cambian según como le incide la luz a lo largo del día. También se puede recurrir al vinilo de corte opaco, cuya gama de colores es grandiosa, con el que se componen formas, palabras o frases que actúan como separador sin aislar por completo los espacios.

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Las salas de videoconferencia

Es muy habitual encontrar salas de videoconferencia en las oficinas actuales. Para este espacio proponemos aplicar una foto para la pared que quedará a la vista durante las videoconferencias, ya que -es muy importante- en cada conexión se abre a cualquier parte del mundo. Por lo tanto, la recomendación es poner una superfotografía de la ciudad, para que nuestros interlocutores nos vean con un fondo espectacular e imponente. De todas formas, según la actividad, la filosofía o el carácter de la empresa, la temática, como es lógico, puede ser cualquiera.

Funcionalidad

Estamos hablando de decoración de oficinas para crear sensaciones a través de la imagen o la palabra… Pero podemos llegar más lejos. ¿Podemos hacer que algo que, al aplicar en la pared, además de decorativo también sea funcional?

Pues sí.

Y particularmente en una oficina.

Entramos en el mundo de las pizarras y plannings.

Hay profesiones -nuevas o tradicionales- y formas de trabajar que plantean una serie de exigencias y marcan unos condicionantes casi imprescindibles a la hora de decidir qué ponemos en las paredes de los despachos y salas de reuniones.

Actualmente se trabaja mucho en grupo, las fases creativas cobran otro sentido, los proyectos pasan por numerosas fases y laa planificaciones requieren complicados calendarios que son difíciles de representar en una simple hoja A4.

Ante tal nivel de exigencia, entran en juego las pizarras y los plannings.

En este ámbito disponemos de varias opciones: las pizarras y plannings de vidrio, las pizarras y plannings tipo “velleda”, así como los vinilos tipo “blackboard”.

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Pizarras de vidrio

Las pizarras de vidrio se producen en diferentes medidas y colores y es fácil decidir el modelo que se adapta a cada necesidad. Siempre habrá una pizarra para el espacio que se dispone, ya que a partir de 50 x 40 cm, tenemos doce tamaños estándar hasta llegar a la de 122 x 244 cm. Si esto no es suficiente, se pueden encajar varias pizarras para cubrir la zona necesaria.

Y si hablamos de colores, tenemos 25 variantes.

Son pizarras de vidrio templado de seguridad con un fondo metálico de doble función: convierte el vidrio en una superficie apta para aplicar imanes y, al mismo tiempo, sirve de base de anclaje a la pared, de la que queda separada unos 12 mm.

Con un diseño y nivel de calidad excepcional, estas pizarras son también un elemento importante en la decoración de oficinas, ya que decoran por sí mismas cualquier sala o espacio y son de gran utilidad para sesiones creativas de grupo, planificación de trabajos, anotaciones y recordatorios. Y para hacer garabatos.

No se trata de un producto exclusivo para empresa. Los particulares también pueden colgar estas pizarras en sus casas: en las habitaciones de los niños, donde podrán tener un elemento de soporte en sus horas de estudio; en el despachito que muchos tienen montado en casa y en las cocinas, para anotar recetas, recordatorios y mensajes a otros miembros de la familia o, simplemente, para escribir la lista de la compra y fotografiarla con el móvil antes de ir al súper.Las pizarras se entregan con 3 imanes de gran potencia, un borrador magnético y un rotulador, además de la pletina que se aplica la pared para colgar la pizarra.

Las pizarras de color claro llevan un rotulador negro, mientras que las oscuras se entregan con un rotulador blanco. Existe además la posibilidad de adquirir rotuladores de colores, para todos aquellos que necesitan colores para diferenciar proyectos, determinar los responsables o identificar fechas. O para que los que hacen los garabatos puedan lucirse a todo color.

Al tratarse de placas de vidrio sobre las que se escribe con rotuladores que no son abrasivos, el desgaste de la superficie es inexistente, por lo que la durabilidad es prácticamente infinita.

Además de las pizarras lisas existe una versión planning, con una retícula fija predeterminada.

Pizarra tipo “velleda”

La ventaja de este tipo de pizarras es que se pueden confeccionar a la medida, con fondo de color en superficie lisa para escritura, con retícula predeterminada a la medida del cliente, con la aplicación de logotipos o imágenes de fondo y con una base rígida y férrica para aplicar imanes.

La vida de estas pizarras es más corta que las de cristal, ya que el laminado que se le aplica sufre desgaste a largo plazo.

Pizarra tipo blackboard

Un vinilo autoadhesivo negro preparado para escribir en él con rotuladores de yeso líquido puede suponer la solución perfecta para tener una impresionante pizarra en casa o en la oficina.

Se puede pegar directamente a la pared, o a un armario o una puerta en el caso de que no se tenga una pared libre. Y ya tenemos pizarra. Siempre a la medida.

También se puede aplicar sobre un fondo rígido con fondo férrico y así podemos usar imanes.

Para borrar es preciso hacerlo con un trapo húmedo.

La guinda…

Y para finalizar este repaso a la decoración de oficinas, hay un elemento que está entre la decoración y la funcionalidad y que no debemos dejar al margen. Podríamos considerarlo como la guinda o la traca final del proyecto: No es obligatorio, pero un mapamundi siempre queda imponente en la pared de una oficina.

Aplicado en la pared de un despacho, un mapa tiene una doble función. Es muy útil como elemento informativo, sobre todo para empresas que realizan actividades a nivel global. Y, al mismo tiempo, es capaz dar un toque decorativo espectacular.

Mucha gente, cuando ve un mapa en vinilo aplicado a toda una pared, exclama: “Siempre había querido tener un mapa así!”.

Un mapa a medida, con las tonalidades acordes con el mobiliario y el resto de los elementos decorativos. La guinda. Pero este tema lo trataremos en otro artículo. Merece un capítulo aparte.